LAS ONDAS GRAVITACIONALES
El equipo del Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO, por sus siglas en inglés) confirmó el jueves la detección de las ondas gravitacionales, cuya existencia había vaticinado Albert Einstein hace 100 años en su Teoría de la Relatividad General. Las ondas gravitacionales son unas curvaturas en el tejido espacio-tiempo que se forman como consecuencia de enormes fenómenos cósmicos, como la colisión de dos agujeros negros supermasivos. Ya empiezan a oírse rumores de Nobel de Física para los miembros de LIGO. El mismo día del descubrimiento, el físico británico Stephen Hawking lo calificó como un "hallazgo que revolucionará la astronomía".
Las ondas gravitacionales son vibraciones en el espacio-tiempo, el material del que está hecho el universo. En 1916, Albert Einstein reconoció que, según su Teoría General de la Relatividad, los cuerpos más violentos del cosmos liberan parte de su masa en forma de energía a través de estas ondas. El físico alemán pensó que no sería posible detectarlas debido a que se originan demasiado lejos y serían imperceptibles al llegar a la Tierra. Hoy, un grupo de investigadores ha hecho pública la detección por primera vez de estas ondas.
Las explosiones estelares en supernovas, las parejas de estrellas de neutrones y otros eventos producen ondas gravitacionales que tienen más energía que billones y billones de bombas atómicas. La fusión de dos agujeros negros supermasivos es la fuente más potente de estas ondas que puede haber, pero estos fenómenos no son muy frecuentes y además suceden a millones de años luz del Sistema Solar. Para cuando las ondas llegan a nuestro vecindario son tan débiles que detectarlas supone uno de los mayores retos tecnológicos a los que se ha enfrentado la humanidad.
El LIGO és un gran instrumento óptico de precisión desarrollado por los institutos tecnológicos de California y Massachusetts y la Colaboración Científica LIGO, en la que participan unos 1.000 investigadores de 15 países, incluida España. La instalación consta de dos detectores láser con forma de L.
Estos detectores llevan buscando ondas gravitacionales desde el año 2002. En septiembre de 2015 comenzó a funcionar el LIGO avanzado, una versión mejorada del detector que multiplica por 10 la sensibilidad de los brazos láser y por tanto la distancia a la que pueden captar ondas gravitacionales.
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