EUROPA INCIA SU GRAN MISIÓN EN BUSCA DE VIDA EN MARTE
Europa está lista para su más difícil todavía en el espacio: aterrizar en Marte con su propia nave no tripulada. Un cohete despegará el lunes por la mañana desde Kazajistán, con la mayor misión espacial más allá de la órbita terrestre que ha desarrollado nunca la Agencia Espacial Europea (ESA). Es la primera parte del programa ExoMars, cuyo objetivo es buscar vida en el planeta rojo.
Viajar a Marte y no morir en el intento supone un enorme reto tecnológico, como demuestran un buen número de misiones frustradas durante los últimos 50 años. Entre ellas estaba el Beagle-2, un módulo de aterrizaje que lanzó la ESA en 2002 junto con la sonda Mars Express. Si bien esta última fue un rotundo éxito, la nave de aterrizaje nunca dio señales de vida. Hasta ahora, solo EE UU ha conseguido enviar a Marte vehículos móviles de exploración y es la única nación que ha logrado aterrizar con éxito en este planeta. Su delgadísima atmósfera presenta un descomunal desafío para cualquier sonda que intente frenarse lo suficiente como para evitar estrellarse sin remedio.
La misión que se lanza el lunes va a probar un módulo de aterrizaje totalmente nuevo, diseñado para entrar en la atmósfera marciana a 21.000 kilómetros por hora y frenar hasta unos 30 kilómetros por hora en tan solo seis minutos.
El programa ExoMars tiene un coste total de 1.300 millones de euros, lo que engloba las dos misiones de 2016 y 2018. La industria española ha sido responsable de en torno a un 7%. Siete empresas españolas han contribuido componentes fundamentales de ambos vehículos de Exomars 2016, incluido el escudo térmico que protege al vehículo y la estructura deformable que absorberá el impacto del aterrizaje.
La nueva misión de la ESA, realizada en colaboración con Rusia, despega el lunes a las 10:31 hora peninsular española. Su objetivo es orbitar Marte a una altura de unos 400 kilómetros. Uno de los mayores misterios del planeta rojo es la presencia de pequeñas cantidades de metano en su atmósfera. En la Tierra este gas es casi siempre señal inequívoca de vida y es posible que también en Marte se deba a esa razón. Una de las principales misiones del TGO será analizar la atmósfera marciana en busca de rastros de ese gas. Otro de los instrumentos buscará depósitos de agua helada a hasta un metro bajo tierra.La misión tardará siete meses en llegar a Marte. Tres días después de haber alcanzado el planeta el TGO se quedará en órbita sobre Marte mientras el módulo de aterrizaje se despegará y comenzará su descenso.
ExoMars 2016 ayudará a determinar dónde aterrizará el futuro rover marciano, a ser posible un lugar con presencia de agua en el que las posibilidades de encontrar vida sean mayores. El vehículo europeo será el primero capaz de perforar la superficie marciana con un taladro hasta los dos metros de profundidad, algo importante pues muchos expertos piensan que si en Marte hay vida, se trata de bacterias que probablemente vivan en el subsuelo para protegerse de la radiación solar. La decisión final sobre la zona de aterrizaje se tomará en 2017.
Europa está lista para su más difícil todavía en el espacio: aterrizar en Marte con su propia nave no tripulada. Un cohete despegará el lunes por la mañana desde Kazajistán, con la mayor misión espacial más allá de la órbita terrestre que ha desarrollado nunca la Agencia Espacial Europea (ESA). Es la primera parte del programa ExoMars, cuyo objetivo es buscar vida en el planeta rojo.
Viajar a Marte y no morir en el intento supone un enorme reto tecnológico, como demuestran un buen número de misiones frustradas durante los últimos 50 años. Entre ellas estaba el Beagle-2, un módulo de aterrizaje que lanzó la ESA en 2002 junto con la sonda Mars Express. Si bien esta última fue un rotundo éxito, la nave de aterrizaje nunca dio señales de vida. Hasta ahora, solo EE UU ha conseguido enviar a Marte vehículos móviles de exploración y es la única nación que ha logrado aterrizar con éxito en este planeta. Su delgadísima atmósfera presenta un descomunal desafío para cualquier sonda que intente frenarse lo suficiente como para evitar estrellarse sin remedio.
La misión que se lanza el lunes va a probar un módulo de aterrizaje totalmente nuevo, diseñado para entrar en la atmósfera marciana a 21.000 kilómetros por hora y frenar hasta unos 30 kilómetros por hora en tan solo seis minutos.
El programa ExoMars tiene un coste total de 1.300 millones de euros, lo que engloba las dos misiones de 2016 y 2018. La industria española ha sido responsable de en torno a un 7%. Siete empresas españolas han contribuido componentes fundamentales de ambos vehículos de Exomars 2016, incluido el escudo térmico que protege al vehículo y la estructura deformable que absorberá el impacto del aterrizaje.
La nueva misión de la ESA, realizada en colaboración con Rusia, despega el lunes a las 10:31 hora peninsular española. Su objetivo es orbitar Marte a una altura de unos 400 kilómetros. Uno de los mayores misterios del planeta rojo es la presencia de pequeñas cantidades de metano en su atmósfera. En la Tierra este gas es casi siempre señal inequívoca de vida y es posible que también en Marte se deba a esa razón. Una de las principales misiones del TGO será analizar la atmósfera marciana en busca de rastros de ese gas. Otro de los instrumentos buscará depósitos de agua helada a hasta un metro bajo tierra.La misión tardará siete meses en llegar a Marte. Tres días después de haber alcanzado el planeta el TGO se quedará en órbita sobre Marte mientras el módulo de aterrizaje se despegará y comenzará su descenso.
ExoMars 2016 ayudará a determinar dónde aterrizará el futuro rover marciano, a ser posible un lugar con presencia de agua en el que las posibilidades de encontrar vida sean mayores. El vehículo europeo será el primero capaz de perforar la superficie marciana con un taladro hasta los dos metros de profundidad, algo importante pues muchos expertos piensan que si en Marte hay vida, se trata de bacterias que probablemente vivan en el subsuelo para protegerse de la radiación solar. La decisión final sobre la zona de aterrizaje se tomará en 2017.
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